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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica (2do. Trimestre 2008)"

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Lección 5 Para el 3 de mayo de 2008 

La maravilla de sus obras 




Sábado 



26 de abril 



LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Mateo 4:23-25; 8:25- 
27; 11:2-6; 12:22, 23; Hechos 3:19-21. 



PARA MEMORIZAR: 



; "Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desam- 
; paradas y dispersas como ovejas que no tienen pastor" (Mat. 9:36). 

HASTA LA LECTURA MÁS SUPERFICLVL de la vida de Jesús como la 
presentan los evangelios revela un hecho interesante: con la excepción de 
los asombrosos eventos que rodearon su nacimiento, se cuenta muy poco 
de la infancia y los primeros años de Jesús. Este espacio ha conducido 
a toda suerte de especulaciones a lo largo de los siglos acerca de lo que 
Cristo pudo haber hecho durante todos esos años perdidos. Sin embargo, 
nada se acerca tanto a lo que Elena de White escribió en El Deseado de 
todas las gentes ["La niñez de Cristo" y "Días de conflicto"). 

En cambio, la Biblia se concentra en su vida adulta, específicamen- 
te en los tres años y medio de su ministerio. [Qué tres años y medio 
fueron! 

El mundo no ha experimentado nada semejante. Sus obras, siem- 
pre en favor de otros, y completamente sin caprichos, se presentan co- 
mo evidencia del amanecer de un nuevo día, el nacimiento del Reino 
de Dios. El momento del Sermón del Monte terminó, la escena cambió 
abruptamente, y Jesús se lanzó a atender las necesidades de la gente 
[ver Mat. 8, 9). Para Jesús no eran solo palabras. Él tenía obras para apo- 
yar las palabras. 

El Reino de Dios había llegado, y Jesús estaba allí para inaugurar- 
lo. 



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Domingo 27 de abril 

¿QUÉ HOMBRE ES ESTE? (Mat. 8:25-27) 

Lee Mateo 8:1 al 4. En estos versículos, ¿qué encuentras impor- 
tante con respecto a las razones para la venida de Jesús al mundo? 



Por la forma en que Mateo la cuenta, la curación del leproso suce- 
dió tan pronto como Jesús bajó del monte. Acababa de presentar el Ser- 
món del Monte, y Jesús se encuentra de golpe con la necesidad humana 
en el valle. Y el primer desafío que confronta es la lepra, un símbolo de 
nuestra condición humana. Jesús tocó al leproso (¿qué nos dice esto?), 
[y la lepra desapareció! Tal es el poder de nuestro Señor. 

En lo que sigue en el resto de Mateo 8 y en el capítulo 9, Mateo 
describe a Jesús como quien tenía poder sobre la naturaleza: él calma 
la tormenta [Mat. 8:23-27); tiene poder sobre los demonios: él libera a 
los endemoniados [vers. 28-33); tiene poder "sobre la enfermedad y las 
dolencias": él sanó al paralítico y a la mujer con una hemorragia [vers. 
1-9, 20-22); y poder sobre la muerte: resucitó a la hija de Jairo [vers. 18, 
19, 23-26). Haciéndolo personal, Jesús tiene poder sobre las tormentas 
en nuestras vidas, sobre los demonios en nuestras vidas y sobre los des- 
órdenes [cualquiera que sea su tipo) que nos afligen. 

¿Qué lecciones podemos aprender de Mateo 8:23 al 27? 



En ciertas mitologías antiguas, el agua era considerada como un 
enemigo que Dios vence. "Para Israel, las aguas furiosas y desordenadas 
simbolizaban los poderes que se oponen a la soberanía de Dios \-The 
Interpreter' s Dictionary of the Bible, t. R-Z, p. 809. La reacción de los 
discípulos de Jesús debería también ser la nuestra: "¿Qué hombre es 
éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?" [Mat. 8:27). En cierta 
forma, su exclamación recuerda una declaración que hay en el primer 
capítulo de Isaías, donde Dios llama al cielo y a la tierra como testigos 
de la rebelde determinación de su pueblo: "El buey conoce a su dueño, 
y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene 
conocimiento" [Isa. 1:3). De toda la creación, su pueblo es el único 
desleal. Así que, aquí podemos bien preguntarnos si somos las únicas 
entidades de la naturaleza que se resisten a Jesús. Los vientos y las olas 
le obedecen. ¿Y nosotros? 



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Lunes 28 de abril g 



LA ABSOLUTA MARAVILLA DE ELLO 

No es frecuente que uno preste atención a los encabezamientos de 
las secciones y los capítulos en las versiones modernas de la Biblia que los 
tienen. Pero una, en Mateo 9, en la Nueva Versión Internacional, llega a 
estar muy cerca de una descripción amplia de las maravillas de las obras 
de sanidad, misericordia y poder de Jesús. "Una niña muerta y una mu- 
jer enferma", dice. Las palabras describen el desafío que constantemente 
confrontaba al Salvador durante su tiempo con nosotros; no es la clase de 
desafíos que uno podría pasar sin ser advertido. No obstante, Jesús afron- 
taba todos. Ese día, la niña muerta volvió a vivir; y la mujer que sangraba, 
después de doce años de miseria, tuvo un gran reinicio en su vida. 

Reflexiona sobre los siguientes pasajes (o, por lo menos, tantos 
como puedas). No escribas nada. Sencillamente, asómbrate por la ab- 
soluta maravilla de todo ello, por el asombroso Salvador que tenemos. 
Mateo 9:27-34; 12:22, 23; 14:25-31, 34-36; 15:29-31; 20:29-34; Mar- 
cos 2:1-12; Lucas 6:19. 

Para captar el poder pleno de estos pasajes, uno debe tomarlos len- 
tamente, tratando de capturar el ambiente original en que sucedieron. 
En Mateo 12:22 y 23, por ejemplo, el hombre que trajeron a Jesús era 
ciego y mudo. Cierra tus ojos y pon un dedo sobre tus labios por un 
momento, y trata de imaginarte la condición de ese desafortunado. En 
esa condición no sabes qué hay alrededor de ti, y no puedes pregun- 
tar. Pero el mismo hombre se encuentra con Jesús, y sale de su santa 
presencia con los ojos bien abiertos y con su lengua libre de ataduras, 
alabando a Dios. 

Qué diremos de Mateo 15:30 y 31: "Se le acercaron grandes multi- 
tudes que llevaban cojos, ciegos, lisiados, mudos y muchos enfermos más, 
y los pusieron a sus pies; y él los sanó. La gente se asombraba al ver a los 
mudos hablar, a los lisiados recobrar la salud, a los cojos andar y a los 
ciegos ver. Y alababan al Dios de Israel" [NVI). Hasta llegó a ser mejor to- 
davía. Mateo 14:34 al 36 y Lucas 6:19 nos dicen que la "gente procuraba 
tocarlo, porque de él saha poder que sanaba a todos" [Luc. 6:19, NVI). 

Jesús prometió que sus seguidores harían cosas mayores que las 
que él hizo. ¿Qué significa eso? ¿Por qué no vemos tales maravillas 
de curaciones y restauraciones hoy en día? O, en algunos lugares, 
¿las estamos viendo? ¿De qué manera el ministerio de curación de la 
iglesia se compara con el ejemplo que estableció Jesús? ¿De qué mo- 
do puedes, como persona en tiempos modernos, ayudar a continuar 
con el ministerio sanador de Jesús? 



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g Martes 29 de abril 



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EL MOTIVO DETRÁS DE ELLO (Mat. 4:23-25) 

En la década de 1980, investigadores ocultos realizaron una ope- 
ración sobre ciertos televangelistas estadounidenses. Notaron que junto 
con invitar a la gente a enviar sus pedidos personales de oración al canal 
de televisión, estos predicadores realizaban apelaciones urgentes para 
que incluyeran un donativo "para mantener el programa en el aire". 
Los investigadores querían saber qué pasaba con esas donaciones y esos 
pedidos de oración. Lo que descubrieron los sacudió. El personal de los 
televangelistas iba a la oficina del correo, recogía las cartas enviadas por 
los oyentes, las abrían allí mismo, retiraban las donaciones, y luego arro- 
jaban los pedidos de oración en el recipiente para la basura en la oficina 
postal. En el pasaje clave indicado arriba, leemos que Jesús atravesaba 
toda la región de Galilea, y grandes multitudes lo seguían por todas 
partes. Y, cuando Mateo regresa al mismo tema en el capítulo 9, añade 
una dimensión crítica que distingue para siempre los motivos de Jesús 
de los de esos charlatanes de las ondas en el aire. 

Lee Mateo 9:35 y 36. ¿De qué modo describe el motivo que im- 
pulsaba el ministerio de Jesús? 

La palabra compasión viene de una palabra griega [splúgjnon] que se 
refiere a las "partes interiores", "entrañas", consideradas como el asiento 
de las emociones en el mundo antiguo. La compasión va más allá de la 
simpatía [que puede ser meramente intelectual). La compasión viene 
del interior, del corazón, y aun de las entrañas. 

Esto era lo que Jesús tenía. Para él, recibir el dinero de la gente y 
arrojar sus pedidos de oración, que rompen el alma, al recipiente de la 
basura en la oficina postal, hubiera sido inconcebible. Una y otra vez en 
los evangelios, la cualidad de la compasión describe la actitud de Jesús 
hacia la gente. Un leproso le suplicó: "Si quieres, puedes limpiarme". 
Jesús, "movido a compasión", extendió la mano y tocó al hombre: "Sí 
quiero. [Queda limpio!" [Mar. 1:40, 41, NVI; compara con Mat. 20:29- 
34; Mar. 10:46-52]. 



Sí puedes imaginarte a alguien haciendo todo esto sin ningún 
pensanniento de ganancia personal, que nunca creyó que lo que ha- 
cía sería tomado por la prensa, o por lo nnenos que se vería bien en un 
curriculum vítae^ sin absolutannente ningún pensanniento de ganancia 
personal alguna, entonces estás pensando en Jesús. La fuerza única 
que lo innpelía era el annor, annor de las entrañas, annor de su interior. 
Los evangelios lo llannan compasión, ¿Hasta qué punto esta connpasión 
apuntala tus sentinnientos y tus acciones hacia otros? 



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Miércoles 30 de abril g 



SEÑALES DE UN NUEVO DÍA (Mat. I 1:2-6) 

Desde su celda de prisionero, Juan el Bautista envió un mensaje 
urgente a Jesús: "¿Eres tú aquel había de venir, o esperaremos a otro?" 
[Mat. 11:3). Para el lector de los evangelios, es una pregunta sorpren- 
dente e inesperada. ¿No era este el mismo Juan que con tanta confianza 
anunció que Jesús era el Mesías a orillas del Jordán [Juan 1:29-36)? Y 
¿por qué plantearía esta pregunta precisamente después de que él ha- 
bía oído "en la cárcel, los hechos de Cristo" [Mat. 11: 2)? Sin embargo, 
lo importante para nuestro estudio aquí es la respuesta de Jesús: "Id, 
y haced saber a Juan las cosas que oís y veis. Los ciegos ven, los cojos 
andan, los leprosos son limpiados, los muertos son resucitados, y a los 
pobres es anunciado el evangelio" [vers. 4, 5). 

El mensaje codificado de Jesús a Juan era que su ministerio era la 
señal del amanecer de un nuevo día; el Mesías, realmente, había llegado. 
Seguramente en la mente de Jesús estaban las profecías mesiánicas glo- 
riosas del libro de Isaías, entre otras. 

Lee Isaías 29:18 y 19; 35:5 y 6; y 61:1 al 3. ¿De qué modo se re- 
lacionan estos pasajes con el ministerio de Jesús? ¿Por qué crees que 
Juan y otros fueron lentos para darse cuenta de esto? 



La idea del ministerio de Jesús como el cumplimiento de la profe- 
cía y el amanecer de la edad mesiánica aparece claramente en la inter- 
pretación que da Mateo a los eventos, en la forma en que ubica las ac- 
tividades de Jesús en el contexto más amplio del mesianismo: "Para que 
se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: Él mismo tomó 
nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias" [Mat. 8:17, citando a 
Isa. 53:4). Vemos la misma idea desarrollada en la descripción resumida 
de Mateo acerca del ministerio general de Jesús: "Recorría Jesús todas 
las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando 
el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el 
pueblo. Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque esta- 
ban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor" [Mat. 
9:35, 36; ver también Mat. 4:23-25). 



Mirando hacía atrás, nos maravillamos de cómo Juan y otros pu- 
dieron haber sido tan lentos para ver quién era Jesús. Por supuesto, 
la mirada hacia atrás es siempre muy clara. ¿Qué sucede hoy con 
nosotros? ¿Cómo podríamos estar igualmente ciegos a lo que son 
verdades obvias? Pero, más importante, ¿cómo podemos cambiar? 



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Jueves r de mayo 

SEÑAL DE LA RESTAURACIÓN FINAL (Hech. 3: 19-21) 

La maravillosa curación del hombre poseído por el demonio, que 
era ciego y mudo, en vez de generar aleluyas de parte de los fariseos, 
trajo en cambio una acusación: "Este no echa fuera los demonios sino 
por Beelzebú, príncipe de los demonios" [Mat. 12:24). De este modo, 
Jesús fue impulsado a dar una explicación educativa del significado de 
lo que estaba sucediendo: "Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera 
los demonios", rechazando así la inferencia de los fariseos, "ciertamente 
ha llegado a vosotros el reino de Dios" [vers. 28). 

La declaración es importante, siendo que en la enseñanza de los 
evangelios el Reino de Dios no solo es una realidad presente [como es 
evidente, en forma más directa, en la declaración citada), sino también 
es una realidad futura [ver Mat. 26:29; Luc. 23:42; Juan 18:36). 

Esto significa que las obras de Cristo también apuntaban hacia ade- 
lante, a la restauración final. Cuando Jesús aplicó la profecía fundamental 
de Isaías acerca de sí mismo durante la lectura de los rollos en la sinagoga 
de Nazaret [Luc. 4:18, 19), él estaba proclamando mucho más de lo que 
ocurriría en los breves tres años y medio de su propio ministerio terrenal. 
"El año agradable del Señor", volviendo atrás, al antiguo Jubileo, era un 
anuncio de la inauguración del Reino de Dios, comenzando con la venida 
del Mesías, y alcanzando hasta la consumación final, cuando todos los 
prisioneros hayan sido puestos en libertad, toda visión restaurada, toda 
opresión eliminada, y cuando el gozo saturaría el cosmos entero. 

¿Que nos enseñan los pasajes siguientes acerca de la relación en- 
tre el ministerio de Jesús y la restauración final? Marcos 5:35-42; Lu- 
cas 7:11-15; Juan 11:38-44; Hechos 3:19-21. 

La señal más poderosa del reinado del pecado es la muerte. Y la 
restauración de la vida por Jesús, durante su ministerio, apuntaba hacia 
el día final, cuando la muerte ya no será más. "[Yo soy] el que vivo", 
dice el Cristo resucitado en la visión apocalíptica de Juan, "y estuve 
muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos [...]. Y tengo 
las llaves de la muerte y del Hades" [Apoc. 1 : 1 8) . Aquellos a quienes Je- 
sús había restaurado a la vida durante su ministerio, todos sucumbieron 
a la muerte otra vez. Pero Jesús miraba más allá de eso, a la restauración 
final, cuando "se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados 
incorruptibles" [1 Cor. 15:52). 

¿Cuan esencial es la esperanza de la resurrección? ¿Qué tenemos 
sin ella? ¿Qué razones tienes para confiar en la promesa de Dios de 
que un día destruirá la muerte para siempre? 

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Viernes 2 de mayo 

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Examina la siguiente declaración. 
¿De qué manera se relaciona con la lección de esta semana en general? 
¿Ves áreas de tensión? ¿O plantea el mismo punto general de una ma- 
nera diferente? Aquí está: "Los evangelios están llenos con los informes 
de los milagros de Jesús^ pero sería un error poner nuestro énfasis allí. 
Por un lado, Jesús mismo no puso énfasis en ellos; casi todos ellos fue- 
ron realizados en forma silenciosa, lejos de la multitud y como demos- 
traciones del poder de la fe. Obtenemos una mejor perspectiva de las 
actividades de Jesús si ponemos el énfasis donde uno de los discípulos 
lo puso. Una vez, al dirigirse al grupo, Pedro encontró necesario resumir 
la vida de Jesús, y dijo: ''Anduvo haciendo bienes \ Moviéndose en forma 
fácil y sin afectación entre la gente común y los desajustados sociales, 
sanándolos, aconsejándolos, Jesús anduvo haciendo bien. Lo hizo así 
con tal efectividad sincera que los que estaban con él constantemente 
encontraban que su estimación de él se modulaba en otro tono. Se en- 
contraron pensando que si la bondad divina había de manifestarse en 
forma humana, de este modo debía comportarse". -Huston Smith, The 
Illustrated World' s Religions, p. 210. 

PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 

1 . Elena de White dijo que "la gran obra de evangelización no ter- 
minará con menor manifestación del poder divino que la que señaló 
el principio de ella". Ella habló de un impulso vigoroso y mundial al 
acercarse el fin, y dijo que "se realizarán milagros, los enfermos sanarán, 
y signos y prodigios seguirán a los creyentes" [CS 669, 670). ¿Cómo ves 
que esta profecía se ha de cumplir? ¿De qué modo visualizas tu propia 
participación en ella? ¿Qué lugar ocupa tu iglesia local en todo esto? 
¿Qué cosas puedes hacer a fin de prepararte para ese tiempo? 

2. Supon que alguien apareciera haciendo milagros sorprendentes, 
como los hizo Jesús, milagros que testifican que son claramente sobre- 
naturales. ¿Cómo podrías, o deberías, responder? 

3 . Trae a la clase tu respuesta a la pregunta del lunes sobre milagros 
modernos, y analiza las respuestas de todos y las razones para ellas. 



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